Mis primeros 21K

Llevaba años siendo corredora de 10 kilómetros en diferentes corridas. A veces de 5k, otras de 7k y mis entrenamientos no superaban esas distancias.

Para mí, el correr siempre fue una vía de escape a la rutina diaria, ese momento en el que tú dices: “Tiempo para mí”, aquel en dónde sólo te acompaña la música de tu mp3 y el sonido de tu respiración.

Muchos me han preguntado, “¿Qué piensas cuando corres?”, yo les contesto que hasta he llegado a tomar grandes decisiones corriendo y es porque increíblemente, es el único momento en el que estoy conmigo misma. Otros piensan que los que corremos, simplemente estamos locos, no les cabe en la cabeza que alguien pueda madrugar sólo por salir a correr.

Un día, desperté con el aviso de que estaban por iniciar las inscripciones para la Maratón de Santiago y pensé inmediatamente en asistir, pero sólo pensaba en 10k porque era algo innato que tenía internalizado en la mente. Luego, cuando llegó el día de las inscripciones, rápidamente hice una reflexión sobre la distancia que iba a correr. Pensé, “¿Y si corro 21? Tengo el tiempo para prepararme”, y lo hice, me inscribí sin pensarlo 2 veces. Cuando revisé el correo de la confirmación, me dije “wow, ya estamos aquí. No hay vuelta atrás”.

Le consulté a una de mis amigas, Kinesióloga, la cual me contó sobre el entrenamiento para esta distancia. Mis amigas me acompañaban a entrenar distancias cortas, largas, subidas a cerros.
Es realmente indispensable el apoyo de tus más cercanos en estos desafíos, se necesita ánimo, cariño, comprensión.

El correr es más que correr. Es perseverancia, es dedicación, es superar tus miedos, es saber que la distancia que correrás mañana no será la misma. Más que tener el estado físico, es preparar tu mente para querer llegar más allá.

Mi entrenamiento, fue de aproximadamente 4 meses, donde apliqué diferentes distancias, la más larga de ellas fueron 15 kilómetros, previos a la Maratón. La alimentación es fundamental y créanme, si no lo consideran, no lo pasarán bien. El estudiar Nutrición se me hizo un poco más fácil, así que apliqué mis conocimientos, junto con la ayuda de mi Nutricionista Deportiva.

Repito, el entrenamiento debe ser algo muy responsable y consciente, no es correr por correr.

Llegó el día, y ese despertar es una mezcla entre ansiedad, nerviosismo, felicidad. “Es el día que tanto he esperado”. Fue una maravilla ver a tanta gente, y todos con la misma sensación que la mía, no estaba sola. Una señora a mi lado, antes de partir, me dijo “Que le vaya bien mijita”, creo que nunca olvidaré su rostro, me llenó de alegría y emoción, me repetí a mí misma nuevamente “No estoy sola”.

Dieron la partida, mi mp3 ya estaba corriendo y partimos. Qué bonito fue ver a todos corriendo, sus caras de felicidad, de saber que ya estábamos ahí y que íbamos juntos a un mismo lado, sin competencia, a cumplir nuestros sueños, a superarnos.

Lo más increíble de todo, fue ver a tanta gente durante todo el recorrido, en la vereda. Muchos de ellos con carteles dando ánimo a todos los corredores, te gritaban palabras de aliento, los niños y abuelos te daban la mano, los chicos de las banderas que indican los recorridos también, de hecho, un par de carabineros me sonrieron un par de veces y me dijeron “ánimo”. No me alcanzan las palabras de agradecimiento para cada una de esas personas que se dieron el tiempo de levantarse temprano a apoyar, eso no lo hace cualquiera y yo insisto, ellos merecen todos los premios.

Quedaba poco, iba en el kilómetro 17 y ahí es cuando la mente sabe que estamos a casi de llegar, empieza la ansiedad de estar en la meta, un grito de apoyo a todos no viene nada de mal, ya estamos casi.

Cuando la mente, empieza a jugar con tu ansiedad, es el lugar del corazón, estás haciendo lo que amas, déjate llevar porque ya estás aquí. Fue inevitable soltar un par de lágrimas, de felicidad y seguía insistiendo en que ya estaba por llegar.

Llegaste, lo hiciste, lo lograste, ahora grita de felicidad, ganaste tu propia carrera, felicidades!!
Insisto en la alegría que me produce tener la oportunidad de hacer algo que amo profundamente, porque para mí el correr es una de mis pasiones más grandes. Me da orgullo, haber superado mis propios miedos y alejar de mi mente el “No puedo”. Sentí que me titulé en esta carrera de runner, soy medio maratonista y feliz.

Sin duda, esta fue la carrera que más he disfrutado en mi vida y voy por más. No me iré de la vida sin haber corrido mi próximo desafío en unos años más, la cual tendrá como título “Mis primeros 42k”, pero insisto, en unos años más.

Camila Varas Araya
Estudiante de Nutrición y Dietética
Runner de Corazón

Mis primeros 21K

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